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Los graves daños en el hielo antártico, filmados por primera vez por un robot

Un aparato submarino ha registrado por primera vez con imágenes los cimientos de un glaciar muy afectados por el cambio climático

Por primera vez, un robot submarino ha podido tomar imágenes de los cimientos de un glaciar de la Antártida, y los resultados son muy preocupantes, debido a que queda corroborado el daño prácticamente irreversible que está sufriendo el hielo de los polos terráqueos a causa del cambio climático.

En concreto, las imágenes corresponden al glaciar Thwaites y es conocido por su constante contribución al aumento del nivel del mar en todo el planeta. Un equipo internacional ha obtenido las imágenes gracias a un conjunto de datos recopilados, y el trabajo de la empresa ‘International Thwaites Glacier Collaboration (ITGC)’ ha finalizado justo cuando se cumplen 200 años del descubrimiento de este glaciar.

 

 

Subida del mar de 63 centímetros

La zona que ha inspeccionado el robot submarino, llamado, Icefin, es la base de la estabilidad del glaciar, sus cimientos, razón por la cual los científicos ponen especial interés en este punto ante el peligro de deshielo. Se teme que los daños que está sufriendo el hielo provoquen el colapso del glaciar, ya que su derretimiento implicaría un aumento de 63 centímetros del nivel del mar.

Con un tamaño similar al estado de Florida, este glaciar ha sido objeto de numerosas investigaciones científicas desde hace muchos años. La línea de puesta a tierra es el punto donde descansa el glaciar en el lecho marino y donde flota sobre el agua, y cuanto más retrocede esta línea más acelerado es el deshielo. Por esta razón, este aspecto es el que más se ha observado en esta misión.

«Es la primera vez que alguien hace eso o ha visto la zona de puesta a tierra de un gran glaciar bajo el agua, y ese es el lugar donde puede ocurrir el mayor grado de fusión y desestabilización», explica Britney Schmidt, co-investigadora del ITGC del Instituto de Tecnología de Georgia.

«Icefin nadó más de 15 kilómetros de ida y vuelta durante cinco misiones. Esto incluyó dos pases hasta la zona de puesta a tierra, incluido uno donde nos acercamos lo más físicamente posible al lugar donde el fondo marino se encuentra con el hielo», afirma Schmidt. «Vimos increíbles interacciones de hielo impulsadas por sedimentos en la línea y por el rápido derretimiento del agua tibia del océano», concluye.

 



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