Plano de detalle en una habitación de hospital

Terror en un hospital de España: Corsino mató a Manolo porque no le dejaba dormir

Manuel, un jubilado tranquilo, murió cruelmente a manos de su malhumorado compañero

Manolo, un minero jubilado y apacible, se recuperaba de una caída en la tercera planta del Hospital Valle del Nalón (Asturias). Corsino, un metalúrgico malhumorado, también jubilado, se recuperaba de una operación coronaria. El martes coincidieron en la habitación donde se desencadenó la tragedia.

Ahora Manolo está muerto y Corsino sigue ingresado bajo custodia policial acusado de asesinato. En el hospital donde ocurrió el salvaje crimen están en shock. No pueden olvidar la terrorífica escena que se encontraron al acceder a la habitación, con la cama de la víctima llena de sangre. 

Manolo, de 87 años, se desorientaba por las noches y por eso dormía sujetado a la cama. Corsino, de 90 años, aprovechó la indefensión de su compañero para matarlo a golpes con el elevador de la cama. Horas antes se había quejado amargamente porque no le dejaba dormir con los ruidos.

Dos perfiles muy diferentes

Manuel era vecino de Los Cuarteles, un hombre al que sus vecinos recuerdan como calmado y prudente. Tenía una rutina establecida y solía ir a leer el periódico en el Centro Social de Pola de Laviana. Tenía problemas de audición, pero no era nada agresivo y raramente se enfadaba.

Cama en un hospital
La policía investiga este crimen ocurrido en un hospital | Archivo

Corsino era langreano y actualmente residía en un centro de mayores en el distrito de Sama. Los que le conocen aseguran que es un hombre rudo y malhumorado al que le gustaba pelear por cualquier cosa. Había pasado por varias residencias, pero no acababa de encontrar su lugar.

El lunes, Manolo se cayó y tuvo que ser ingresado en el hospital donde llegó muy desorientado. El mismo día, Corsino fue sometido a una operación de corazón y, tras estar en observación, lo pasaron a planta. Los dos coincidieron en la misma habitación del departamento de respiratorios. 

El salvaje crimen

El martes, a las cuatro de la tarde, subieron a Corsino a la habitación que había quedado libre en la tercera planta. Allí estaba Manolo, un paciente con problemas respiratorios y un poco desorientado. Cuando llegó la hora de dormir, Corsino se quejó de los ruidos que emitía su compañero.

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De madrugada, cuando apenas llevaban doce horas juntos, Corsino la emprendió a golpes contra su compañero indefenso. A las cinco, cuando los sanitarios fueron a comprobar cómo se encontraban los pacientes, la puerta estaba atrancada. Tuvieron que abrirla entre varios enfermeros.

Dentro se encontraron una habitación con varias salpicaduras de sangre y la cama de la víctima toda ensangrentada. Dos objetos estaban fuera de lugar, el triángulo elevador y la almohada. Creen que primero lo intentó ahogar y después lo golpeó repetidamente con el objeto contundente.

Conmoción entre los familiares

La familia de Manolo se encuentra devastada tras conocer la cruel muerte del anciano. Tenían la esperanza de que se recuperara y pronto pudiera volver a su rutina habitual. Aunque era viudo y no tenía hijos, una hermana y sus sobrinos siempre estaban pendientes y cuidaban de él.

Hospital Valle del Nalón (Asturias)
Los hechos ocurrieron en el Hospital Valle del Nalón | Archivo

Tras ser sometido a una autopsia como establece el protocolo de la investigación, su cuerpo fue velado en el tanatorio. Está previsto que sus restos sean incinerados en las próximas horas. Su muerte deja una profunda tristeza en el centro social donde iba todos los días y donde le echarán de menos. 

En el entorno de Corsino aseguran que era un hombre difícil de tratar, porque siempre se enfadaba por cualquier cosa. Pero nadie imaginó jamás que sería capaz de llegar a esos extremos. De hecho, antes de pasar a la habitación de Manuel estuvo con otro compañero y no hubo ningún problema.

Hasta 25 años de cárcel

Una comitiva judicial estuvo en el Hospital Valle del Nalón para tomar declaración sobre lo ocurrido al presunto asesino. El juez decretó prisión provisional, comunicada y sin fianza a petición de la Fiscalía. Cuando se recupere de su dolencia, será trasladado al Centro Penitenciario de Asturias. 

La Fiscalía le atribuye un presunto delito de homicidio o asesinato por el que podría caerle una pena de 25 años. Se podrían tener en cuenta los agravantes de ensañamiento y alevosía. No solo se ensañó a golpes de forma cruel contra la víctima, sino que se aprovechó de su indefensión.

La autoridad también investigará si se cumplieron todos los protocolos de seguridad. El agresor no había causado ningún altercado hasta entonces, y tampoco tenía diagnosticado ningún problema mental. Lo que ocurrió fue una desgracia imprevisible, cuya responsabilidad solo puede atribuirse al agresor.