La fatídica noticia que confirma el daño irreversible que le ha hecho la humanidad a la Tierra

Pese a la bajada drástica y repentina de la contaminación en todo el mundo a causa del coronavirus, la atmósfera continúa muy perjudicada

El mundo cada vez presenta índices de contaminación más elevados que provoca cáncer y enfermedades respiratorias
El mundo cada vez presenta índices de contaminación más elevados que provoca cáncer y enfermedades respiratorias | Pixabay

La noticia medioambiental más importante de las últimas jornadas está siendo la caída brusca y repentina de la contaminación en China y sur de Europa, principalmente, a causa del confinamiento por la pandemia del coronavirus que ha reducido a mínimos el tráfico y la producción industrial.

No obstante, y pese a la gran noticia que esto implica para la mejora de la calidad del aire, el daño que la humanidad lleva haciendo desde hace tantos años a la Tierra parece irreversible, y la muestra es que, pese a esta reducción de las emisiones, la gran cantidad de CO2 en la atmósfera no cesa. 

Aunque la demanda mundial de electricidad ha caído un 15 % por la crisis del coronavirus y las emisiones globales se están reduciendo, especialmente en China, los altos niveles de CO2 en la atmósfera siguen creciendo. «La propia inercia del sistema hace que, previsiblemente, siga subiendo la concentración en la atmósfera de CO2 medida en partes por millón (ppm)», ha explicado a Efe el director del Observatorio de la Sostenibilidad, Fernando Prieto.

Los datos indican que la reducción de emisiones tiene que durar varios meses como mínimo para que se note una rebaja del CO2 en la atmósfera. De acuerdo a las estimaciones de los expertos, el volumen final que podría alcanzar el recorte global de emisiones en la atmósfera a causa de los efectos económicos de la actual crisis sanitaria dependerá del tiempo de paralización de la actividad, aún incierto, ha añadido.

Grandes efectos en la economía

«Nadie sabe qué pasará, pero la percepción es que la economía mundial tardará en recuperarse», afirma Prieto, y, en el caso de España, uno de los países actualmente más afectados por el coronavirus, no es descartable un descenso de emisiones en 2020 de casi dos dígitos.

«No se conoce cuánto durará la crisis, ni la recuperación, ni el nivel de impulso y vigor económico posterior dependiendo de los países, ni el posible impacto a largo plazo en las emisiones», asegura Prieto, para quien la situación actual sigue siendo de emergencia climática y debe hacer replantear las futuras inversiones hacia un modelo económico descarbonizado y más sostenible.

Según Prieto, habrá que ver cómo reacciona económicamente ahora la UE, que hasta ahora lideraba la lucha contra el cambio climático, con proyectos tan ambiciosos como el llamado Pacto Verde para alcanzar la neutralidad del carbono a mitad de siglo, ante las advertencias de los científicos del riesgo para el planeta de superar un aumento de la temperatura superior a 1,5 grados.

En China, desde donde se expandió la pandemia del coronavirus que afecta a todo el mundo, la caída puntual de sus emisiones fue del 25% los días de crisis más severa, equivalente al 6% de la reducción global, aunque «parece que poco a poco, se van recuperando», ha añadido.

Evolución de las potencias más contaminantes

También habrá que conocer cómo evolucionarán los grandes emisores mundiales más allá de China, como la India, porque hasta 2019 venían aumentando sus emisiones de dióxido de carbono, mientras que, al otro lado del mundo, está por ver cómo afectará el coronavirus a Estados Unidos, a donde está llegando la pandemia.

En España, el descenso de la demanda diaria de energía eléctrica la primera semana de confinamiento fue del 8,5%, y en lo que llevamos de esta casi se ha duplicado, hasta el 15%, con un bajón «muy fuerte», recuerda el experto. Además, al disminuir la demanda energética, las primeras tecnologías que entran en el ‘pool’ para la producción son las renovables, de forma que se genera una energía con menores emisiones de CO2 que habitualmente.

Durante la pandemia, se han reducido un 70% las emisiones de la aviación, el transporte más contaminante por kilómetro recorrido y que además carece de alternativa sostenible en estos momentos. Por otra parte, ha disminuido el precio de la tonelada de CO2 en el mercado de carbono europeo, desde el entorno de los 25 euros a los 15, una noticia poco halagüeña para el futuro climático, dado que la compra de derechos a terceros para contaminar cuesta ahora mucho menos.


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