César Pastrana

César, el pederasta asesinado en la cárcel tras abusar de 9 niños

César Pastrana fue condenado a cadena perpetua por abuso infantil en Georgia (Estados Unidos)

Nuevo caso de justicia carcelaria, esta vez en la prisión estatal de Hancock, en Georgia, en Estados Unidos. César Pastrana, un preso de 33 años que cumplía condena por pederastia, fue asesinado en el propio correccional. La institución se niega a ofrecer más detalles sobre lo ocurrido.

Pero el resto de los reclusos vinculan su muerte a una paliza mortal propinada como acto de venganza. Detrás estaría nada más y nada menos que Jonathan Watson, el temible asesino de pederastas que ya ha matado a tres. Su cometido es asegurar el cumplimiento de la llamada “ley de la cárcel”.

La ley de la cárcel castiga con especial dureza los delitos sexuales contra mujeres y niños. Desde la institución no dejaron claro si César fue apaleado por un incidente aislado o como venganza por los delitos cometidos. Pero la sombra de Watson deja clara la motivación de este nuevo ajuste de cuentas.

Murió víctima de una paliza

César Pastrana, de 33 años, fue condenado a cadena perpetua por haber abusado sexualmente de nueve niños en Estados Unidos. Llevaba ocho años preso cuando se vio envuelto en una pelea con otro recluso, Jonathan Watson. Murió el 13 de marzo de 2020 a raíz de la paliza.

Montaje con César Pastrana
César ha muerto en la cárcel a manos de otros presos | España Diario

Un portavoz del departamento correccional de Georgia confirmó la investigación de esta muerte como un homicidio. Sin embargo, se negó a dar más detalles sobre lo ocurrido. El penal de Hancock es considerado uno de los lugares más seguros para los reclusos, o al menos eso creía Pastrana.

No explicaron si la muerte estaba relacionada con los delitos cometidos o por otro tipo de discusión. “Los agentes tienen razones para creer que el delincuente murió como resultado de las lesiones sufridas durante el altercado. Fue trasladado a un hospital, donde fue declarado muerto”, afirman.

Violó a nueve niños haciendo de voluntario

Según la institución, no pueden asegurar que el motivo de la paliza fuera la aplicación de la “ley de la cárcel”. El personal médico del penal atendió inicialmente al preso e hicieron todo lo posible para salvarle la vida. Consiguieron que llegara con vida al hospital, pero acabó muriendo debido a las lesiones.

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Pastrana fue detenido en febrero de 2012, acusado de haber abusado de niños inocentes en una iglesia de NorthStar. Al parecer, aprovechó un evento de encierro donde él hacía de voluntario para abusar de los pequeños. Una de las víctimas sufrió lesiones físicas por la forma como fue atacado.

El sospechoso negó los graves delitos que le imputaron pero fue expulsado como voluntario de la iglesia. Más tarde reconoció sus delitos sexuales ante el tribunal, y confesó haber practicado la sodomía con un menor de edad. Para más horror, dos de las nueve víctimas eran familiares suyos.

Watson, el terror de los pederastas

El terror de los pederastas en la cárcel tiene nombre y apellido y se llama Jonathan Watson. Este prisionero de 34 años es el autor de la paliza mortal que terminó con la vida de César Pastrana. Watson cumple una condena de cadena perpetua por asesinato desde el año 2009. 

En 2020, atendiendo a su buena conducta, lo trasladaron a un mejor centro penitenciario en California. Pasó de estar solo en una celda a relacionarse con otros presos. Fue entonces cuando conoció a David Bobb, de 48 años, y a Graham De Luis-Conti, de 62, ambos condenados por pederastia.

Jonathan Watson
Jonathan Watson ha asesinado ya a tres pederastas | Cedida

Dispuesto a hacer cumplir la ley de la cárcel, Jonathan Watson los mató a golpes de bastón. Llevaba apenas una semana en ese correccional, del que había pedido salir porque “iba a darles una paliza a sus compañeros de celda”. Esos le habían confesado que miraban en la tele un canal infantil.

Los funcionarios no se tomaron en serio sus amenazas. “Estoy en una posición única donde tengo acceso a este tipo de personas y muy poco que perder”, escribió en una carta donde justificaba sus crímenes. Luego fue trasladado a la cárcel de Georgia, donde conoció a César Pastrana.