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Brecha salarial: qué es, a qué se debe y situación en España

¿Existe la brecha salarial de género o es un mito? ¿Qué hay del techo de cristal? ¿Cómo afecta esta problemática a España? Te lo explicamos con datos objetivos
Te explicamos si existe la discriminación salarial por géneros. | Kody Dahl.

 

Pese a que las mujeres cada vez tienen un nivel formativo más elevado, su impacto en la actividad empresarial sigue siendo reducido. Una de las causas puede ser la brecha salarial de género o diferencia de salario por razones de sexo. En las siguientes líneas trataremos de descubrir si este sigue siendo en problema real en países como España con datos estadísticos. Saquen sus propias conclusiones.

¿Qué es la brecha salarial?

La brecha salarial es un tipo de discriminación laboral. Dicha discriminación se produce cuando dos trabajadores con capacidades iguales e igual de productivos no cobran lo mismo por características personales como la raza, el sexo o la edad. La brecha salarial se puede comprobar a pequeña escala, cuando un compañero o compañera del trabajo no recibe la misma retribución por su trabajo, o gran escala, comparando datos estadísticos.

En este artículo nos referimos exclusivamente a la brecha salarial entre hombres y mujeres. De hecho, es la diferencia más evidente en países desarrollados o en vías de desarrollo, como se desprende de algunos estudio que más adelante detallamos. Cabe destacar también que la diferencia de salario según el género está estrechamente relacionada con un concepto conocido como “techo de cristal”.

Brecha salarial y techo de cristal

El techo de cristal se refiere a la limitación de las mujeres al ascenso laboral dentro de una organización. De este modo, los altos cargos están reservados exclusivamente a hombres, mientras que las mujeres deben conformarse con cargos intermedios o inferiores. Esta barrera es invisible (no queda recogida de forma explícita en convenios o contratos), pero se hace evidente cuando vemos que las juntas directivas de grandes empresas están formadas mayormente por hombres.

Según afirma un estudio publicado en la revista American Sociological Review, el porcentaje de mujeres que ocupan actividades laborales situadas en los altos cargos de la empresa representa un 2%, una cifra que apenas varía en países como España y Estados Unidos. Por lo tanto, el techo de cristal es una problemática que afecta directamente la diferencia de salario.

Los últimos datos sobre la brecha salarial son de 2016. | Christin Hume.

 

¿A qué se debe la brecha salarial?

Es difícil determinar cuál es el origen de este problema, pero algunos expertos han puesto de manifiesto algunos motivos. El primero es que las mujeres tienen empleos peor pagados y ocupan puestos en categorías inferiores, lo que se traduciría en menos complementos salariales u horas extras.

Una explicación lógica sería que las mujeres eligen estudios con salidas laborales peor pagadas. De hecho, las e ingenierías relacionadas con la tecnología y la ciencia están ocupadas en su mayoría (cerca de un 70% del total) por hombres. Según algunos expertos en la materia, esto estaría provocado por la falta de referentes femeninos en esos campos, lo que nos lleva a otro problema que conviene examinar: la poca visibilidad de la mujer en la tecnología y la ciencia. En cualquier caso, ese es un asunto demasiado extenso como para tratarlo aquí.

El otro gran motivo es la falta de conciliación laboral. La concepción tradicional de familia supone que el hecho de tener hijos otorga mayor responsabilidad a la mujer, que debe abandonar el trabajo para hacerse cargo de sus hijos. Un estudio de la National Bureau o Economic Research, datado de 2018, asegura que una gran proporción de la diferencia de salario (más del 25%) se debe a la maternidad.

La maternidad conlleva, con frecuencia, la pérdida de oportunidades laborales. Eso lleva a la falta de experiencia laboral y finalmente a la pérdida de ingresos. Obtener menos ingresos dificulta también el acceso de la mujer a la formación, y la rueda vuelve a empezar.

La última razón posible es simple y puro machismo.

La brecha salarial en España

En España, como en cualquier país que se supone desarrollado, la discriminación por razones de sexo es ilegal. La Constitución de 1978 asegura que el empresario debe pagar lo mismo a cualquier trabajador “sin que se pueda producir discriminación alguna por razón de sexo”. Por lo tanto, ¿es España un país con una brecha salarial reducida?

Para dar respuesta a esa pregunta nos fijamos en los datos del Instituto Nacional de Estadística, que en 2018 publicó los resultados de la Encuesta anual de Estructura Salarial con datos de 2016. El primer dato que se desprende (y el más demoledor) es que el salario medio anual de las mujeres fue de 20.131,41 euros, mientras que el de los hombres fue de 25.924,43 euros. Casi 6.000 euros menos al año.

En el siguiente gráfico, mostramos esta diferencia entre salarias según la actividad.

Ganancia media anual por trabajador por secciones de actividad. 2016. | Fuente: INE.

 

Por lo tanto, el salario femenino representó el 77,7% del masculino, lo que supone un brecha salarial de género del 22,3%. Este dato se reduce considerablemente en los puestos de menor categoría, lo que nos lleva de nuevo al techo de cristal. En el mismo año 2016, el estudio determina que un 17,8% de las mujeres cobró menos del Salario Mínimo Interprofesional, frente al 7,8% de hombres que cobró menos de 655,20 euros al mes.

España está por debajo de la media de la Unión Europea en cuanto a brecha de género, pero hay que tener en cuenta otros factores como la tasa de desempleo o la economía sumergida. Se han puesto muchos esfuerzos en el acceso de la mujer a la formación y el desarrollo profesional, pero ese esfuerzo no se ha traducido, por el momento, en mayores y mejores oportunidades.

Referencias bibliográficas

Anghel, B., Conde-Ruiz, J. I., & Marra de Artiñano, I. (2018). Brechas salariales de Género en España. Madrid: FEDEA.

Hernández, M. M. (2018). La desigualdad salarial entre hombres y mujeres: una cuestión pendiente. Cultura para la esperanza: instrumento de análisis de la realidad, (109), 8-10.

Instituto Nacional de Estadística (2018). Encuesta anual de Estructura Salarial. Año 2016. 1-2.

HEREDIA, E. B., RAMOS, A., SARRIÓ, M., & CANDELA, C. (2002). Más allá del «techo de cristal» Diversidad de género. Revista Del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 40, 55-67.

Budig, Michelle; Paula England (2001). The Wage Penalty for Motherhood. American Sociological Review, 66.