La lección de una chica de 19 que no sabía que tenía cáncer terminal

Todo el mundo elogiaba a Beth por haber perdido peso, pero nunca imaginó que la causa de ello un cáncer terminal
Los síntomas empezaron cuando tenía solo 17 años | Real Life

Muchas veces creemos que nuestra vida no puede ir peor, en cualquier sentido. Tener un trabajo que no te gusta, discutir con un familiar o amigo, o que tu pareja te deje. O simplemente podemos sentirnos desgraciados por tener un mal día.

Pero de repente leemos historias que nos conmueven por la superación personal de los protagonistas. Y esta es una de ellas.

Beth Dinsley era una estudiante de 19 años de Lydd, un pueblo situado en Kent (Reino Unido) que de repente empezó a perder peso, según afirmó para 'The Sun': «Empecé a perder peso aunque no tenía intención de ello. Pero todo el mundo me decía que me veía muy saludable, así que ni siquiera me cuestioné el por qué».

Las primeras señales

Todo empezó en el año 2017, cuando Beth tenía solo 19 años. Después de acabar los exámenes, en verano empezó a trabajar muchas horas diarias, y empezó a sentirse muy cansada. Lo vio como algo normal dado al exceso de trabajo, y decidió no darle importancia al asunto.

En septiembre de ese mismo año, Beth volvió a la universidad. Ese mes Beth había empezado a vomitar durante su menstruación, aunque también seguía viéndolo como un síntoma normal, ya que es algo que a veces pasa durante el periodo.

Pero un día, jugando un partido de rugby, Beth tuvo un choque con una jugadora, cosa que le produjo un dolor agonizante en la zona de la ingle, a lo que en urgencias lo atribuyeron como una lesión muscular.

Un tumor de 30 cm en un ovario

Poco a poco, ante cada síntoma, Beth se empezó a convencer a ella misma «de que estaba bien». Pero finalmente, en las navidades de 2017, su madre la convenció para ir al médico.

Y se podría decir que su madre le dio la vida dos veces: una cuando nació y otra en el momento en el que insistió para que Beth fuera al médico. Resulta que tenía un tumor de 30 cm en su ovario derecho. Lo primero que hizo fue preguntarle a los médicos si iba a morir, pero nadie tenía una respuesta para ella. Beth estaba en shock. Y no es para menos.

Beth luchó contra el cáncer con el cariño de sus seres queridos | Real Life

Un tratamiento muy agresivo

Beth fue trasladada al hospital especializado en cáncer ‘Royal Marsden’, en Londres, y la biopsia confirmó que su tumor era maligno y lo peor: el tumor se había extendido y habían encontrado células cancerosas en su pecho.

El tratamiento empezó de inmediato. Beth se enfrentó a cuatro rondas de quimioterapia agresiva, que la dejó con nauseas, con dolores y exhausta. En la segunda ronda también empezó a perder su pelo y le salieron úlceras bucales que le producían mucho dolor.

Un final feliz al son de 'Mamma Mia'

Pero aquí viene la buena noticia: un año y medio después, en el cuerpo de Beth no hay ninguna señal de cáncer. Lo único que le ha dejado ha sido una cicatriz de 14 centímetros a la que decidió bautizar con el nombre de su actriz preferida, Meryl Streep.

Beth añadió para ‘The Sun’ que «le ha hecho apreciar más la vida, y si se siente ansiosa por algo pequeño, mira hacia atrás y lo pone todo en perspectiva».

Tras su recuperación, Beth conoció a su novio en la Universidad | Real Life

Una historia que, desde luego, merece la pena guardarla en la memoria (o en el móvil) para leerla cuando sintamos que todos nuestros problemas no tienen solución. ¿No es impresionante?